Señor Jesús,
que abrazaste la Cruz por amor, enséñanos a descubrir en ella no solo el dolor, sino la fuerza transformadora del perdón y la entrega.
Que sepamos reconocerte como bondad infinita, aún en medio del sufrimiento.
Haznos capaces de confiar cuando todo parece oscuro, y de anunciar con nuestra vida que el amor es más fuerte que el odio.
Te pedimos hoy por quienes cargan cruces invisibles:
los trabajadores y trabajadoras, los que construyen con sus manos, los que luchan por justicia y dignidad.
Sostén su esperanza, bendice su labor y acompaña sus caminos.
Santa Cruz de Cristo, símbolo de redención y esperanza, guíanos siempre hacia la vida nueva.
Amén.


