Dios bueno y fiel, hoy te damos gracias por la vida de todos los padres, por quienes han sabido reflejar tu amor con gestos de ternura, de entrega silenciosa, de cuidado y de guía.
Bendice a quienes ejercen la paternidad en lo cotidiano, en el trabajo que sostiene, en la escucha que consuela, en la mirada que anima y en la presencia que da seguridad.
Acompaña con tu consuelo a quienes extrañan a su padre, a quienes lo han perdido, y a quienes cargan heridas en su historia.
Y fortalece a quienes hoy son padres, para que vivan su vocación con sabiduría, paciencia y un corazón abierto a tu Espíritu.
Amén.


