Dios de bondad,
te damos gracias por la vida de todas las madres,
por su amor generoso,
por sus cuidados cotidianos,
por su fuerza silenciosa
y por la ternura con la que acompañan la vida.
Acompaña, Señor, a las madres que celebran con alegría,
a las que viven este día con nostalgia,
a las que han partido y permanecen vivas en nuestra memoria,
a quienes buscan a sus hijos,
y a quienes atraviesan momentos de cansancio, enfermedad o preocupación.
Que María, Madre de Jesús,
las abrace con ternura y fortaleza.
Y que, inspiradas por Santa Claudina Thévenet,
sigamos cuidando la vida
con bondad, esperanza y amor.
Amén.


