Madre,
en tu corazón encontramos refugio, esperanza y consuelo.
Enséñanos a confiar como tú, a guardar la Palabra en lo profundo del alma, a sostener la fe incluso en la dificultad.
Inspiranos a servir con ternura, a acompañar con compasión, a educar desde el amor y la justicia.
Que tu Corazón Inmaculado nos guíe siempre hacia Jesús, fuente de paz y de vida abundante.
Amén.


