Señor Jesús,
te adoramos en el misterio de tu Cuerpo entregado y tu Sangre derramada por amor.
Gracias por quedarte con nosotros en la Eucaristia, pan que consuela, vino que fortalece, presencia viva que transforma.
Haznos testigos de tu ternura y discípulos valientes que, como tantos jóvenes del ME), quieren amar como Tú, vivir con corazón generoso y servir con alegría.
Que cada comunión nos una más a Ti y a quienes sufren.
Que el fuego de tu amor encienda nuestras manos
para construir un mundo más justo.
Amén.


