Señor Jesús,
Tú que llamas a cada persona a ser peregrina de esperanza, mira con amor a las jóvenes que buscan sentido y dirección en sus vidas.
En medio de un mundo que a menudo ofrece ruido y confusión, haz que escuchen tu voz suave y firme que las invita a seguirte.
Despierta en ellas el deseo de entregarse con generosidad, de ser luz en las periferias, consuelo en el dolor, y testimonio vivo de tu amor en cada rincón del mundo.
Que nuestras comunidades sean hogares de acogida y discernimiento, donde las jóvenes encuentren modelos creíbles de entrega y servicio.
Señor, suscita en tu Iglesia mujeres valientes para tiempos difíciles, que, al estilo de Jesús-María, deseen cambiar la realidad y construir un mundo más justo y fraterno.
María, Madre de la Iglesia, acompaña a cada joven en su camino vocacional, y enséñales a decir «sí» con alegría y confianza.
Amén.


